Las políticas económicas franquistas prolongaron el hambre más allá de la Guerra Civil
La hambruna que sufrió España durante el primer franquismo no fue una consecuencia inevitable de la Guerra Civil, sino el resultado de las políticas económicas adoptadas tras el conflicto. Aunque la contienda dejó un país empobrecido, con pérdidas de vidas, infraestructuras y capacidad productiva, así como familias deshechas por la muerte, el exilio o el encarcelamiento, esto no explica completamente la prolongación del hambre durante años posteriores a 1939.
El régimen optó por la autarquía como modelo económico, una decisión que tuvo consecuencias devastadoras para la población trabajadora. Mientras la producción agraria experimentó un retroceso significativo, aunque no desapareció completamente, el sistema implementado por las autoridades franquistas exacerbó las desigualdades y limitó el acceso a alimentos. A esto se sumó el estraperlo y la existencia de un mercado negro que agravó aún más la situación de quienes menos recursos tenían.
Diversos estudios históricos permiten comprender que el hambre de posguerra tuvo raíces económicas, sociales y políticas complejas. La forma en que se administró la posguerra, con sus políticas dirigistas y sus mecanismos de control, transformó la herencia de destrucción bélica en un período de necesidad prolongada que afectó especialmente a los trabajadores. La escasez y las cartillas de racionamiento se mantuvieron durante años, no como mera consecuencia de los daños de guerra, sino como resultado de las decisiones políticas adoptadas por el régimen.
Fuente: Alcalá Hoy